El camino se va acortando más y más. Y allá, no tan lejos, parece terminar abruptamente. Alguien me aguarda, sin saber que me aguarda. Creo que es una mujer. No puede verme. Hace equilibrio en la línea del horizonte. Se saca y se pone el sombrero, y hace una reverencia. Es una mujer. Está de espaldas y no me ve llegar. Si la beso, se cae; si la ignoro, se muere. Si anticipo qué voy a hacer, se termina el cuento. Se saca y se pone el sombrero y hace otra reverencia. Levanta un pie del horizonte y allí se queda suspendida en un único punto de apoyo, como un signo de interrogación. El último renglón del destino es una pregunta. Escucho su respiración. Si la beso, se cae; si la ignoro, se muere. Si se da vuelta para mirarme para saber quién soy, apago la luz.
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jueves, 13 de junio de 2019
domingo, 23 de diciembre de 2018
Hasta mañana
Era inminente que algo iba a suceder. El aire se oscurecía y los ruidos iban perdiendo ese tono seco, como golpes de hacha a un árbol aún vivo. Intenté mantener mi mente alerta. Distendí cada músculo, uno a uno, como van apagándose las estrellas, una a una, huyendo heridas por la luz de la mañana. Cuando ya no sentía nada, cuando ya no escuchaba a nadie, me replegué en mi cuerpo. Me dormí. Las estrellas vuelven a encenderse una a una. El cielo se apagó. Sólo quedaron chispas del ayer. Sé que estoy en el sueño de alguien.
Pero no sé de quién.
Autor: Cristian Crucianelli
cristian_crucianelli@yahoo.com.ar
Facebook: Cristian Gustavo Crucianelli
Tweet: Cristian Crucianelli @yocinenauta
*Todos los derechos reservados.
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domingo, 7 de enero de 2018
Dos noches
Sucedió una noche; esa noche en que te dejaste
llevar, como pequeño canto rodado arrastrado por la ola al retirarse, que
vuelve a la entraña de donde escapó, como vuelve frío el suspiro a la miserable
boca que alguna vez negó un beso. Sólo uno.
La oscuridad de a poco va blanqueando en chispas que explotan
iridiscentes sobre la arena mojada, como huellas de la memoria que de tanto en
tanto vuelven a pisarse. Son faros en la oscuridad, destellos que te dicen al
oído 'No te asustes. Perderse, es también parte del camino. Estás vivo...'.
La luz se va; gira y se despide acariciando la rugosa piel
del mar, en fuga hacia lo lejos, más allá del horizonte.
Sólo hay que esperar el retorno de su giro.
Entonces, como aquella noche, otra noche ha de volver. Me
buscará con su espada hasta encontrarme. Y, cuando lo haga, enterrará en mi
pecho su filoso fuego, para volver a calentar mi carne helada.
Sucederá una noche.
Autor: Cristian Crucianelli
cristian_crucianelli@yahoo.com.ar
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miércoles, 16 de agosto de 2017
El puente
Ayer me llamó mi sobrina más chica para que le dé una mano con un poema que tenía que escribir para el cole. Sin saberlo la piba me salvó el día (o el de arriba no ahorca).
Lo escribimos juntos. En realidad lo escribió ella, yo la ayudé en lo conceptual (si supiera que googleé...). Con 'juntos' me refiero a otra cosa. La pasamos bárbaro!
Obvio que le cobré por mi servicio: a cambio, por fin me aceptó en el facebook. Y con esto que pongo creo que fue debut y despedida.
No sé que va a hacer su profe, pero, nosotros ya nos sacamos un 10.
Lo escribimos juntos. En realidad lo escribió ella, yo la ayudé en lo conceptual (si supiera que googleé...). Con 'juntos' me refiero a otra cosa. La pasamos bárbaro!
Obvio que le cobré por mi servicio: a cambio, por fin me aceptó en el facebook. Y con esto que pongo creo que fue debut y despedida.
No sé que va a hacer su profe, pero, nosotros ya nos sacamos un 10.
Pasan cosas lindas en la vida!
(*) Nota de un papá/tío: Michelle, éste es el face de tu prima Chiari Copani. Hasta hace 9 años, estuvieron juntas, y se querían y se disfrutaban. Sean vivas (puentéenme a mí, si hace falta); búsquense; llénense de vida, disfrútense. Sáquenle un 10 a la vida. El mundo ya es de ustedes.
Autor: Cristian Crucianelli
cristian_crucianelli@yahoo.com.ar
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viernes, 21 de abril de 2017
Y una chica pasó a mi lado
Michelle, muchas veces voy por la calle mirando tus fotos en el celular. Hoy, ya estaba llegando a casa, y casi me hago percha en el puente de Newbery y Crámer. Era ya de noche y venía entusiasmado mirando por enésima vez la mismas fotos y casi me como un coso de cemento pintado color 'noche'; es algo así como una baranda-pared que termina como un rulo en degradé justo en la ochava de una esquina tan oscura como mi boca; un coso que parece estar diseñado para dañar a distraídos y soñadores. Me pareció que venía alguien de frente, como una sombra, o un fantasma, quizás un monstruo. Y levanté la vista y lo vi: a un paso y medio de mis pies, el coso ese, con su filoso y único diente de unos tremendos 30 centímetros de alto, parecía esperarme para cortarme las patas a mitad de las pantorrillas. Me paré en seco, che! Una chica pasó a mi lado. Me quedé parado ahí unos segundos, duro, plantado al piso... mirando tus fotos; y unos segundo más, y otros más; como medio minuto. El coso seguía ahí. Levanté una pata, la pasé por arriba del coso. Sin dejar de mirar tus fotos, qué chiquita que eras!, levanté la otra y dejé atrás el coso ese pintado color-noche. Y seguí caminando casi una cuadra sin dejar de mirar tus fotos, hasta que llegué a casa. Una vez adentro, sin encender la luz, busqué el cargador y enchufé el celular.
Autor: Cristian Crucianelli
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viernes, 14 de abril de 2017
Hipersomnia
Anoche soñé con vos. Soñé que venías a despertarme y yo te decía 'No me despiertes que estoy soñando con vos'.
Autor: Cristian Crucianelli
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viernes, 17 de marzo de 2017
El otro
Michelle, escribir estas cosas me ayudó a decir la tristeza, a
sacarla de mí; a alejarla.
A que sea otro el que muera; ése ser que invento en cada relato;
ése que nace y muere en cada cuento y que regala su vida
a quien lo lee. Uno de esos seres prestados que, cada vez que se cierra
la última página, se escapa de mi piel y decide morir, para
que yo no lo haga.
Autor: Cristian Crucianelli
Todos los derechos reservados
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